
El edificio, resultado de ganar un concurso público convocado por EMVSA en el año 2013, ocupa el espacio del talud en toda su altura, abriendo su fachada este a las magníficas vistas de la ría del Burgo. La excavación, en roca, permitió dejar el corte vertical y visto. El edificio no llega a tocar la roca, creando un espacio vacío que contribuye a la ventilación natural del aparcamiento.
La planta superior, que es también la cubierta, se sitúa a la cota del tramo superior del vial, mientras que la planta inferior se encuentra a la cota del tramo inferior.
Se reajustaron las conexiones con la red viaria circundante, racionalizándolas para mejorar la seguridad y la comodidad del tráfico, mediante la disposición de carriles de deceleración y espera.
Se acondicionó el entorno a la existencia del nuevo aparcamiento, proporcionando recorridos peatonales seguros y atractivos hasta los dos centros sanitarios, permitiendo una cómoda comunicación entre los mismos.
El núcleo sur de escalera y ascensor, que es también un mirador, se integra como espacio público. Este completa y dota de condiciones de accesibilidad y seguridad a los recorridos de tránsito peatonal de la zona. El nuevo edificio, no sólo resuelve las necesidades de aparcamiento, sino que mejora sustancialmente la movilidad urbana. Se convierte en una pieza de sutura entre dos ámbitos resolviendo los problemas de comunicación existentes.
El acceso peatonal desde el Centro Oncológico se realiza a través de una nueva plaza pública, que comunica con la planta superior, con paso directo a la escalera y ascensor del núcleo sur.
El acceso peatonal al Hospital Materno Infantil se realiza ahora desde la planta 2 del mismo núcleo, a través de una pasarela que, salvando el vial de acceso, se conecta con el paso elevado sobre la Avenida del Pasaje.
La comunicación entre núcleos verticales y aparcamiento se realiza a través de pasarelas que atraviesan los patios abiertos y que son, a su vez, miradores sobre la Ría.
La fachada define la volumetría y la funcionalidad del edificio, y a la vez busca la integración visual en el talud. Las dos plantas inferiores de aparcamiento, que absorben la inclinación del vial, son tratadas como un zócalo, con un cerramiento a base de paneles prefabricados de hormigón y con un acabado superficial ranurado. Para el resto de la fachada se disponen celosías ligeras, que permiten disfrutar del paisaje y tamizan las vistas desde el exterior hacia el interior, ocultando los vehículos y manteniendo las condiciones de ventilación natural.
La celosía principal se compone de perfiles tubulares de sección rectangular, de aluminio lacado en diferentes colores, montados en sentido vertical de forjado a forjado. Para la celosía y barandillas en zonas de pasarelas, rampas, escaleras y terrazas, se dispone un tramex de acero galvanizado. En ambos casos se proporciona a la fachada la adecuada protección para ambiente marino.
La propuesta para el concurso público, que dio respuesta a un bajo presupuesto en una etapa de crisis, logra una calidad arquitectónica que se apoya en la racionalidad, la funcionalidad, la cuidadosa elección de materiales, la armonía volumétrica y la voluntad de regeneración medioambiental.





