
El Plató Virtual se incorpora a la Cidade das TIC como una nueva pieza en la transformación de la antigua Fábrica de Armas de A Coruña. El recinto, ligado durante décadas a la actividad industrial y militar, se adapta ahora a usos vinculados a la innovación tecnológica, la comunicación y la producción audiovisual. La nueva construcción se sitúa en una parcela libre del complejo y mantiene el orden de las naves existentes, atendiendo al mismo tiempo a la presencia de árboles de gran porte, que se conservan como parte de la relación entre arquitectura y paisaje.
La organización responde a una dualidad funcional. Por un lado, el espacio de grabación requiere una gran sala completamente aislada de la luz, el ruido y las variaciones del exterior. Por otro lado, se encuentran las áreas destinadas a técnicos, intérpretes, producción y visitantes, que demandan iluminación natural, vistas y espacios de relación. Esta oposición entre una caja cerrada y controlada y un cuerpo abierto y permeable constituye el principio que ordena el conjunto.
El conjunto está formado por dos cuerpos diferenciados, separados por una franja de circulación de 2,35 metros de ancho. Este espacio facilita la iluminación y ventilación de distintas dependencias, además de contribuir al aislamiento acústico entre ambos volúmenes. El bloque situado al este alberga el plató principal, con unas dimensiones de 32 × 25 metros y una altura de 14 metros. En el lado oeste se dispone un edificio en forma de L, desarrollado en dos niveles, donde se concentran los usos auxiliares. Entre ambas piezas se configura un patio central y una terraza orientada al sur que funciona como espacio verde y mirador, reforzando la relación visual y funcional entre los interiores y el paisaje circundante.
La propuesta arquitectónica mantiene el carácter y la memoria del antiguo recinto militar mediante una composición sobria, ordenada y de volúmenes rotundos. La estructura combina hormigón armado ejecutado in situ con elementos prefabricados de hormigón. Las fachadas se resuelven mediante paneles prefabricados de hormigón blanco y carpinterías de madera, protegidas por lamas verticales del mismo material, que regulan la incidencia de la radiación solar en función de las distintas épocas del año.
El plató constituye un espacio completamente cerrado y aislado tanto de la luz exterior como del ruido, concebido exclusivamente para la producción audiovisual virtual. En contraste, el edificio de servicios reúne los espacios destinados a usuarios y equipos de producción, organizados alrededor del patio central. Asimismo, el proyecto incorpora diversas estrategias de sostenibilidad, entre las que destacan la protección solar proporcionada por las lamas, la ventilación natural complementada con sistemas mecánicos y la instalación de paneles fotovoltaicos para la generación de energía.
En definitiva, se trata de una arquitectura que surge a partir de las condiciones del lugar, respetando su legado histórico al tiempo que responde a las exigencias de las nuevas tecnologías y de los procesos constructivos contemporáneos. El edificio mantiene la relación con su contexto natural y arquitectónico, preservando la disciplina y el orden propios del antiguo complejo militar, pero adaptando sus espacios interiores a las necesidades creativas de la industria cinematográfica y televisiva. La propuesta contrapone un volumen hermético y completamente controlado, concebido para impedir cualquier entrada o salida de luz, con otro más permeable y abierto, articulado mediante distintos filtros que modulan la luz y generan una rica relación perceptiva entre el interior y el exterior.




